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Ponts et viaducs

Diseñados para resistir las inclemencias del tiempo: los puentes atirantados

Las grandes estructuras atirantadas no solo brindan una solución ante extraordinarios desafíos geográficos y técnicos, sino que también requieren el mantenimiento más exigente e innovador.

Puente del Atlántico (Colón, Panamá) - © Check-in Films

Míticos puentes en excelente estado

ras el colapso del puente de la autopista de Génova en el verano de 2018, el Ministerio de Transporte francés publicó los resultados de una encuesta nacional sobre el estado de los puentes carreteros en Francia. Dos obras de “categoría especial” están en excelentes condiciones: el Viaducto de Millau y el Puente de Normandía. Este último, realizado por VINCI Construction Grandes Proyectos a fines de los años 1990, fue el puente atirantado más grande del mundo, con un vano de 856 metros de longitud.

El puente de Normandía es el primer ejemplo de toda una serie de retos, tanto para VINCI Construction como para sus filiales. Del Puente Lewis and Clarke, que atraviesa el río Ohio, en los Estados Unidos, al Puente del Atlántico, que pasa sobre el Canal de Panamá, los puentes atirantados acortan las largas distancias con sus líneas ligeras, resistiendo al viento, las temperaturas extremas, el agua salada, la vibración generada por el paso de los vehículos e, incluso, los sismos.

Puente Lewis and Clarke (Louisville, Estados Unidos)

Cada puente atirantado implica un reto

Cada puente atirantado se destaca por la gran flexibilidad del tablero que compone su superestructura. Esta flexibilidad, que permite la utilización óptima de los tirantes, hace que los constructores enfrenten retos que solo se pueden resolver a través de métodos de cálculo avanzados. Así, en el caso del Puente del Atlántico, el vaciado de la dovela 21 del tramo central correspondió a una nueva carga de 250 toneladas a 170 metros de distancia del pilón. En el momento del vaciado, y según los modelos previamente realizados, la dovela 20 del tramo central descendió 75 cm y el pilón se desplazó longitudinalmente 38 cm hacia el mismo lado. Y, sin embargo, gracias al uso de sofisticadas herramientas de cálculo para integrar el movimiento de la estructura a lo largo de su construcción, los tableros colocados desde las dos orillas están perfectamente conectados en el centro del tramo central de 530 m. Esta conexión, mediante el vaciado de la dovela de encaje, requirió la implementación de estructuras provisorias que pudieran soportar una fuerza de 2,000 t para bloquear los arcos en sentido longitudinal. Sin embargo, la calidad del control geométrico realizado ejercido sobre el puente y la flexibilidad del tablero permitieron usar solo medios relativamente limitados para lograr la alineación perfecta de los medios arcos, tanto en sentido vertical como en sentido transversal.

Cada proyecto de puente tiene sus propios objetivos. Para garantizar una máxima estabilidad ante el paso de los trenes, el tramo central del Puente Yavuz Sultan Selim de Estambul reúne las ventajas de un puente atirantado y las de un puente colgante. En el Puente Kosciuszko, que une los barrios de Queens y de Brooklyn en Nueva York, los tirantes fueron equipados de sistemas antiincendios y antiexplosivos.

En los últimos dos años, Sixense ha llevado el control de ocho puentes a nivel internacional: de Vietnam (Puente de Cao Lanh) a Kentucky (ORB), pasando por Rusia (Karalbelny y Patrovsky) y Turquía (Bosphorus 3).

 

Desde el diseño hasta el mantenimiento, la vida útil de los puentes atirantados está garantizada, hoy y en el futuro, por las tecnologías de vanguardia desarrolladas por VINCI Construction y sus filiales. Estos verdaderos símbolos geográficos, unirán por largo tiempo orillas, regiones y continentes.